Marcas de vino: tendencias 2016

El vino en España

El sector del vino en España vive mayoritariamente de la exportación (70%), pues el consumo nacional ha caído. Según los datos del INE para el 2015, el consumo per cápita de vino en España se sitúa en 17,25 litros / persona, es decir, unas 23 botellas de vino o unas 138 copas al año. Son datos por debajo de lo esperado para un país productor y de gran tradición vitivinícola. Solo basta con comparar nuestra situación con Italia, que comparte con España y Francia el liderazgo del sector a nivel mundial, pero que tiene los mejores datos a nivel mundial de consumo de vino, con 43 litros de consumo per cápita, más del doble que en España.

Analizando los datos de consumo de vino desde el año 2010, podemos comprobar como el consumo de vino en España ha caído casi un 18% en estos 6 últimos años (unos 4 litros menos) y de momento no hay señales que indiquen que esta caída de consumo vaya a frenarse. Situación que confronta con la de la mayoría de los países consumidores de vino, que mantienen o incrementan el consumo de vino

Si bien los vinos de calidad aumentan su consumo, el segmento medio está sufriendo mucho.

Las tendencias vinícolas en España marcan que el bebedor de grandes vinos ha envejecido y el target joven demanda vinos ligeros, menos pesados.

Se piden vinos punteros a nivel de imagen/ diseño, menos pesados y más fáciles de beber. Por tanto, las bodegas deciden crear vinos jóvenes para no bebedores habituales. Una de las herramientas para acometer ese proceso es la marca.

La marca de vino como herramienta de comunicación

 Si bien vulgarmente alguien ha referido que cuanto mayor excentricidad en la etiqueta y el nombre, menor es la calidad del vino lo cierto es que hay experiencias de éxito en lanzamientos recientes.

Tendencias en Naming de vinos

La Identidad verbal es la parte más importante de una marca.

Actualmente se evitan los grandes genéricos que tradicionalmente han precedido la marca de los vinos de hace veinte o treinta años. “Castillo de”, (Chateau), “Viña”, “Pago de “, “Marqués de“, “Bodega”, etc….

También se ha abandonado la costumbre ancestral de usar acrónimos (CUNE) o nombres propios (Luis Cañas, Ramón Bilbao).

Otra tendencia en desuso es la de apelar a nombres mitológicos si bien esta opción no ha perdido actualidad, las apelaciones a Baco, Protos, Dionisio, Apolo, Hermes, Clio, etc no sorprenden.

La principal tendencia en este momento es el de los naming evocativos, o simplemente originales, que hacen una lectura transversal al mundo del vino, (Pies Negros, 5.5, Asterisco, Care, Incrédulo, Lunático, Predicador, Madremía, Abracadabra, Matsu, …. Normalmente en estos casos el naming es sorprendente y nos abre parcelas de la memoria que no asociamos a un vino. Por eso sorprenden y por eso nos gustan tanto.

Tendencias en la Imagen de la marca de vino

 La idea tradicional de asociar motivos heráldicos a la marca de un vino va desapareciendo. Si bien esta tendencia se mantiene en vinos clásicos, (castillos, escudos nobiliarios), hace mucho que ha dejado de ser tendencia.

Igualmente las etiquetas luchan por su espacio en la superficie en la botella. verticales, irregulares, algunas veces casi inexistentes, otras envuelven toda la botella.

El blanco de fondo sigue siendo muy utilizado, (Asterisco), si bien el negro se impone, (Incrédulo), muchas veces uniformando el color con el del vidrio.

Las etiquetas pueden ser en papel verjurado o de cualquier otro tipo rugoso con textura y a veces se utilizan tintas doradas o plata (Raíz). Es inevitable el relieve o golpe seco en algunas, pues siempre otorga un plus de calidad.

En cuanto a los motivos, estamos asistiendo a un momento de gran creatividad en el que todo vale: signos, ilustraciones a mano (Care), tipografías dibujadas, etc…

Sea como fuere, al final el vino ha de tener calidad pues aunque la marca ayude a posicionar el producto, el público experto será quien lo valore.

About Iñigo López de Uralde

Iñigo López de Uralde has created 5 entries.

Post A Comment